Urbanismo y territorio

Para un país en proceso de desarrollo, la forma de ocupar y ordenar el territorio es de vital importancia para mantener y mejorar las condiciones de vida de los habitantes, al mismo tiempo de generar mayores y mejores oportunidades de rendimiento productivo en su más amplio sentido. El ordenamiento territorial, entonces, aparece como una disciplina y una práctica que debiera estar presente en forma permanente a través de procesos de evaluación de impacto territorial y urbano. Esto quiere decir que los proyectos de inversión inmobiliarias, industriales, turísticos, entre otros, ya sean urbanos o no, tienen efectos e impactos más allá de estos mismos, no solo como impactos negativos sino que también como oportunidades de desarrollos externos.
Por lo tanto lo que se propone es una metodología que permita evaluar los potenciales de orden espacial y funcional urbano territorial que potencie las intervenciones que se insertan en las diversas regiones del país. Esto requiere coordinar diferentes disciplinas según sea el caso, las que permitirán tener claro de que manera interactúan todas la variables que afectan el entorno.
Mi oferta apunta a coordinar y/o integrar un equipo profesional, que en el campo del ordenamiento territorial y urbano, interactúe con diversas instancias y disciplinas de consultoría como las de impacto ambiental, social, vial, estrategia comunicacional, etc.,  con el fin de desarrollar proyectos integrales a escalas tanto urbanas como territoriales. Esto requiere de una visión integral del territorio y de los actores involucrados de modo de elavorar una apropiada estrategia de desarrollo  y visualizar nuevas posibilidades de gestión en las zonas involucradas.
Esta visión amplia e integral pretende articular diversas perspectivas, oportunidades y potenciales que se insinúen a partir de cualquier polo de desarrollo que se incorpore a un determinado territorio o área urbana, de manera de sumar valor a los diferentes proyectos y su entorno. A través de esta visión integral se pretende fortalecer el proceso de ordenamiento espacial racional del territorio, condición necesaria para su desarrollo socioeconómico y el consecuente aporte  para mejorar la calidad de vida de los habitantes de una región.