Pintor retratista

Cuando enfrento el desafío de hacer un retrato, ya sea pintado al óleo, dibujado con grafito o con carboncillo, realmente me propongo conectarme con algo interior del modelo a través de sus rasgos morfológicos externos. Esto puede ser a través del rostro, de parte del cuerpo y/o de la totalidad de este.

El verdadero desafío está en encontrar ese momento preciso donde mágicamente se despliega impregnado en los rasgos externos físicos todo ese universo y todas esas vivencias que conforman la historia del modelo, para luego plasmarlos en el soporte elegido. Es decir me propongo no solo encontrar ese parecido aparente, sino que además insinuar ese Ser íntimo que habita ese cuerpo.

En ese sentido cada retrato es un viaje al interior del modelo, ya sea que este esté presente en todas las sesiones de trabajo, en algunas o bien que solo esté presente en una inicial que permita tomar algunos apuntes, croquis e incluso fotografías.

En el caso de tener que enfrentarse a un modelo que no puede estar presente por motivos obvios, también se puede trabajar con algún set de fotografías y ojalá con el testimonio de alguien que haya tenido un contacto lo más cercano posible con él.

Es un viaje no solo implica una vivencia profunda para el retratista, sino que también es una experiencia para el retratado y luego para el observador.

Con estas características es que te ofrezco mis servicios de retratista.